lunes, 25 de enero de 2016

Thinner

THINNER

(Todos los derechos reservados)

Eduardo José Alvarado Isunza
ealvaradois@yahoo.com

Me hice adicto al olor del thinner en el preescolar con las monjas del Pax en la ciudad de León. Por los marcadores que usábamos para dibujar. Desde entonces asocio letras, marcadores y olor a thinner. Quizás a eso se debe mi gusto por las letras. Y luego vinieron el cemento y las pinturas con el modelismo. No me salgan que no les gustaban o que no recuerdan esos mágicos aromas. Ya hasta deben haber aparecido en sus cabezas botecitos de pintura y cemento Lodela y el avioncito o el barquito que armaban y pintaban. También recuerdo esas botitas de goma de cemento que se inflaban con un popote. Me encantaba su olor. Hasta las masticábamos como chicle. ¡Y lo vendían en Woolworth! ¡Y nos los compraban nuestros papás por buen comportamiento y querernos mucho! ¡Y cuando destapaba el Resistol 5000 era un aroma encantador! Me he atrevido a hacer estas confesiones para las mentes conservadoras que todo satanizan.

San Luis Potosí, S.L.P., a 25 de enero de 2016.

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